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martes, 2 de octubre de 2012

Yo tengo un amigo, como tenía Julio un hermano en los montes nocturnos.
Yo tengo un amigo que es la fuerza hecha bondad. Que no sabe rendirse.
Ayer le vi llorar por primera vez, y sus lágrimas fueron las mías también.
De todo haremos hambre compañero. Que los amaneceres nos vistan de espejo.
En mi mano hay un camino. Haga usted de caminante, pues no todo está perdido.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Mientes. Mientes. MIENTES.
Tres veces tras tres veces.
Tristes veces las que ahora reman sobre la nada de la tercera tapia del templo.
Tabúes que destapaste y tiraste por la borda.
Y, ahora, mientes.
Tres veces.

David Rebollo dijo...

No lo he entendido, pero te equivocas por completo de entrada. Esta es la última en merecer un comentario así. Disfruta lo que otros no pueden, seas quien seas.

Anónimo dijo...

Ríete de Hamlet, que todo va más allá de la eterna cuestión.
Son tiempos de soles enmascarados, todo y así, siempre tendréis la luna.
Ánimo astronauta, coge rápido las coordenadas y aterrizad en un tiempo mejor.

David Rebollo dijo...

Así y todo, ánimo para ti también en tu insaciable criba anónima de verdades y mentiras. Sos lo más parecido a la justicia poética.

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