Alejarse de la ciudad acerca el corazón a su dueño;
puede uno hasta escuchar sus latidos sin confundirlos
con gritos o claxons, y es tan dulce esa paz, que a veces
el alma se sale del cuerpo, para observarse desde arriba.
Después de conocer la vida simple, llena de colores,
es incapaz de alegrarme la idea de volver al cemento gris,
al tráfico, a los desconocidos que caminan con prisas, a esa
sensación de que en las ciudades nadie quiere conocerse...
Y vivir en la tranquilidad. Nos he visto allí, en ese jardín,
en esa casa de madera. Me he visto escribiéndote mientras
amanece, un poema por cada día que compartamos cama.
Y después acercarme al naranjo, pensando en el desayuno.
Y bailar. Y reír, sobretodo reír. Y anochecer boca arriba.
¡Que hasta he vuelto a ver estrellas! Me hablaron de vos.
Te traje un regalo, espero que te guste. Eran hermosos...
David
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domingo, 22 de julio de 2012
viernes, 1 de abril de 2011
Espejo, no te recordaba aquí, en estos ojos.
Tampoco te olvido en los míos, que no son camino ni horizonte,
pero se hallan verdes en la esperanza mientras moldeas mi barro.
Espejo, no te esperaba aquí, en estas palabras.
Tampoco olvides las mías pues nada más detento en mi sangre,
y son litio cuando busco y visten plomo si te encuentro.
Espejo, no te buscaba allí, en mis recuerdos.
Tampoco en los quince minutos que me quedan de vida,
aunque me pintes puertas sin pomo y ventanas de mármol.
Espejismo, no te recordaba aquí, en estos ojos.
David Rebollo Genestar
sábado, 26 de febrero de 2011
Detesto darme a conocer, sin embargo, me beso con la intuición.
Es genial escribirte vacíos sin sentido y que leas vasos colmados,
que me beses como a un desconocido y me grites tu rutina hueca.
Hoy me visto de piel, que ya pesa lo suficiente.
A las cinco de la primavera, ojos de empresario y vagabundo
se conocen en un cruce de luz tenue, y esas son las miradas
universales, donde todo se comparte; donde el corazón se detiene
y anima a tirar monedas por no congelarse en su sangre verde.
Asienten pero no se entienden. Nadie lo hace.
David Rebollo
lunes, 21 de febrero de 2011
Siempre te miento. También ahora.
Me busqué en todas partes, te juro; en el esfuerzo y en los desvanes.
En el recuento salgo perdiendo, por horas y monedas, frío y frialdad.
Comprar la paz es invertir en guerra, y ya me cansé de dispararte.
No tengo sentido más allá de tu pensamiento.
No tengo sentidos más acá de tus vicios.
Pero jamás te mentiría. Tampoco antes.
Tan bien antes, tan poco ahora.
Pero el ahora siempre es antes y nunca llega a ahogarme, mujer.
David Rebollo
lunes, 14 de junio de 2010
jueves, 20 de mayo de 2010
Se terminó el prólogo. A modo de diario íntimo, como si fuera yo la señorita Frank o Lulú, declaro terminada mi primera etapa "litero-virtual", de carácter mucho más ociosa y despreocupada que la que prácticamente me auto-impongo a iniciar. El caso es que, para aquellos que deseen rebuscar entre los polvorientos baúles de la anterior página, pueden acceder a ella a través de su nuevo dominio: http://www.davidrebollogenestar.blogspot.com/
De todos modos, como es posible que no alcance con constancia mi tentativa de escritura asidua, no dejaré de mostrar alguna que otra "vieja joya" con tal de comentarla y exhibirla.
Así pues, sean bienvenidos a mi mundo de colores miscibles.
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