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jueves, 16 de agosto de 2012



Yo no quiero un olvido aliviador, ni una flor sin espinas.
Yo quiero pincharme, beberme la sangre y saberme vivo.
Yo no quiero manjares ni la cena del día anterior.
Yo quiero ser el último postre de nuestra última cena.
Que me inspires sin saberlo. Y expirarte lentamente,
acariciándome los labios con tu miel cobriza.
Y después, convertirme en primavera.


David

miércoles, 8 de agosto de 2012



Avanza la ciencia y la tecnología, avanzan las dudas,
preocupadas por la atómica de los vacíos y silencios 
venideros. Yo, más prudente creo, la única razón por 
la que bajo mis pies a la tierra cada mañana, es para 
demostrarme que hay vida antes de la muerte.
Y sí amigos, queda esperanza.




David R.

martes, 7 de agosto de 2012



Primero te pediría que vinieras a pasar una última noche conmigo.
A volar por última vez. A soñar nuestro último despertar.
Después te advertiría de que carezco de valor para olvidarte.
De que todavía recuerdo el olor de tu perfume y el perfume de tu voz.
Por último te suplicaría con todas mis fuerzas que no vinieras, 
que me abandonases para siempre en algún desván de tus olvidos,
porque en el caso de que decidieras volver a volar conmigo, 
una vez estuviéramos allí arriba, tendría que secuestrarte 
construirte un palacio de nubes del que no quisieras regresar jamás.



David Rebollo

viernes, 3 de agosto de 2012

¿Sabe la vida que es vida?
¿Sabe la muerte de olvido?
Que sólo sabe encontrarme
cuando no duermo contigo.


¿O acaso soy yo la luna
de ocaso, del sol que sos?
ignorando si mi brillo,
es más mío o más de vos.


Será que ya no te busco
porque sin querer te encuentro
allá dónde van mis ojos
mar afuera, pecho adentro.


Y se hace la primavera
con tres pétalos y un río,
un río por la deriva,
tres pétalos por el frío.



David Rebollo


Aunque siempre fue tuya, acá te dejo la mía, coleccionista:

 

Copyright 2010 El coleccionista de silencios.