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miércoles, 16 de junio de 2010


-¿Me estás mirando los pechos?- gritó indignada, tapándose apresuradamente su sugerente y llamativo escote. Pero a veces la mentira requiere demasiado esfuerzo.

Así es la vida, una sucesión de serpientes y manzanas.




(Absurdas leyes que en ningún caso protegen al ciudadano, frutos del marketing y el business. Hoy por hoy, sabemos que la manzana está envenenada, hemos aprendido a oler el peligro y el dolor. La libertad de escribirlo, es la prohibición de probarla. La libertad no es una estatua en Manhattan. Es una manzana en el edén.)

3 comentarios:

irene dijo...

per-ver-ti-do ( y buen es-cri-tor)

Mandarina dijo...

Un agrado pasar por tu blog. Me encantó tu forma de escribir.
saludos! nos estamos leyendo :)

Danila dijo...

Que cierto lo del marketing, la libertad y la manzana podrida.

Y los ojos están para mirar! jaja


pd: que paz me dá la musicalización de este espacio.

Abrazo desde 10.000 kilómetros!

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