
-¿Me estás mirando los pechos?- gritó indignada, tapándose apresuradamente su sugerente y llamativo escote. Pero a veces la mentira requiere demasiado esfuerzo.
Así es la vida, una sucesión de serpientes y manzanas.
(Absurdas leyes que en ningún caso protegen al ciudadano, frutos del marketing y el business. Hoy por hoy, sabemos que la manzana está envenenada, hemos aprendido a oler el peligro y el dolor. La libertad de escribirlo, es la prohibición de probarla. La libertad no es una estatua en Manhattan. Es una manzana en el edén.)
3 comentarios:
per-ver-ti-do ( y buen es-cri-tor)
Un agrado pasar por tu blog. Me encantó tu forma de escribir.
saludos! nos estamos leyendo :)
Que cierto lo del marketing, la libertad y la manzana podrida.
Y los ojos están para mirar! jaja
pd: que paz me dá la musicalización de este espacio.
Abrazo desde 10.000 kilómetros!
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